Nunca tuvimos bastante.
Mucho antes de perder la partida, estábamos en la salida
mirando el tiempo restante.
Nunca fue suficiente.
Pasar las noches en vela, mirándonos de perfil
mirándonos de frente.
Nunca regreso de noche.
Madrid esconde la luna, farola de mis desvelos
desnuda en el capó del coche.
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